¿Empezamos a luchar juntos contra lo que nos da miedo?

Por Charo Rodriguez. 62 años. Madrid. En camino.

En esta página hay varios miedos expresados:      

  • A que se prohíba el afecto
  • A perder las redes de supervivencia y autoayuda
  • A un poder oculto y manipulador
  • A embrutecernos, perder juicio crítico y ser dóciles ovejitas…

Me parecen miedos a los que una respuesta solamente personal e individual se les queda muy corta. Por ser miedos que señalan un peligro general, que nos afectaría a todos, necesitan también una respuesta colectiva.  Si cada uno no se sitúa individualmente y de forma clara con sus miedos, aunque esté en una red, no podrá ir muy lejos. Y si después de tener claridad con uno mismo no se une a otros para responder a una situación colectiva, tampoco podrá ir lejos.

Es verdad que el miedo puede arrastrarnos a la paranoia y hacernos perder de vista el verdadero peligro y también es verdad que el miedo es el recurso de nuestro organismo ante el peligro, la forma que tiene de prepararse para dar una respuesta adecuada al peligro que se presenta. Si ya estamos situados personalmente con nuestros miedos, cada uno con el suyo, quizás sea el momento de pensar juntos esa respuesta común que el miedo nos está pidiendo. El miedo, al prepararnos para dar una respuesta, produce adrenalina, es decir, energía. Nos llena de energía. ¿Qué mejor manera de aprovechar esa energía que preparándonos para responder? Con libertad, con respeto al que no esté de acuerdo, con responsabilidad suficiente como para ser el cambio que quiero ver, con miedo si hace falta.

Aprovechemos la energía que produce el miedo y la quietud del confinamiento para prepararnos. ¿Empezamos? 

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