Primeros pasos para frenar tu miedo

Por Charo Rodriguez. 62 años. Madrid. ‘Descubriendo qué soy.’

El miedo, como todos los sentimientos, es un recurso de nuestro organismo para avisarnos de algo. El miedo nos avisa de un peligro y prepara al organismo para defenderse. 
Pero cuando el miedo pierde de vista la causa que lo provocó y esta causa queda oculta debajo de razonamientos, explicaciones y fantasías catastróficas sobre el futuro, el miedo se puede convertir en paralizante. Cuando estamos así puede ayudar recordar que el futuro todavía no existe y, por lo tanto, puede ser lo que estoy pensando y lo contrario. Que el objetivo del miedo es activarme, prepararme para salir de un peligro, y si lo que hace es paralizarme puede ser porque en algún momento he empezado a “pensar mal”. Es el momento de parar y recordar cuál es el peligro, es el momento de “dar cara al miedo”. 

Si el peligro es un virus, recuerdo que estoy dotada de un sistema inmunitario perfectamente preparado para esa situación. Y además, yo puedo fortalecer mi sistema inmunitario con cosas como la equinacea o la artemisa. También haciendo cosas que generen en mi emociones agradables y que ensanchan mi espacio interior como cantar, bailar, disfrutar con cualquier cosa con la que disfrute. Y por supuesto, cuidar de no dejarme arrastrar por pensamientos catastrofistas, recordar que el futuro está por hacer.

Si lo que me asusta es las consecuencias económicas y sociales de este parón, puedo ponerme a pensar con otras personas cómo responder a esas consecuencias. Hay cosas que, yo solo, es verdad que no puedo hacer, pero con otros… está por ver. El futuro está por hacer.
El miedo me señala el peligro, el peligro señala la defensa. Hay cosas que puedo hacer para protegerme. 

3 comentarios

  1. “Si lo que me asusta es las consecuencias económicas y sociales de este parón, puedo ponerme a pensar con otras personas cómo responder a esas consecuencias. Hay cosas que, yo solo, es verdad que no puedo hacer, pero con otros… está por ver. El futuro está por hacer.”
    Resuenan en mi estas palabras. Siento que ha llegado el momento de empujón para aquellas que veníamos pensando en otra manera de hacer las cosas o que ya estábamos en camino.
    Pienso que el trabajo ahora es re-programarse en base a unas leyes mas acordes con la naturaleza y necesitamos aprenderlo juntas.

    1. Qué alegría leerte, Virginia. Esa es mi esperanza, que esto nos anime a reprogramarnos. Juntos. De acuerdo a las leyes de la naturaleza y de forma que se facilite la vida.

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